”Una noche de febrero

del año sesenta y seis ocurrió este suceso

que ahora escucheraréis.

 

Esto no es igual leerlo

que ver lo que ha sucedido, como vio toda la gente

de Lira y de Lariño.

 

Los demás pueblos cercanos bajan a nuestros lugares

para prestarles auxilio

a estos pobres militares.

 

El veinticinco de Febrero

el "Ariete" navegaba

bajo un fuerte temporal

que a la costa lo arrastraba.

 

Pronto acudió el "Legaspe"

y también el"Camporraso"

por ver si lo remolcaban,

pero todo fue en vano,

 

Pues le dieron el remolque

y le parten las estachas;

por tierra de los "Meixidos"

el "Ariete" se encontraba.

 

 

 

El "Ariete" a la deriva

sin poder maniobrar,

a una milla de la costa tuvieron que fondear.

 

Mientras la noche avanzaba continuaba el temporal,

y la cadena del barco

era imposible aguantar.

 

Pronto faltó la cadena,

llega el barco a la rompiente, nadie podía creer

q hubiera superviviente.

 

La playa llena de gente

y sin poderles valer.

¡ Madre de los marineros,

tu los puedes socorrer!

 

A la punta de Ardeleiro

el "Ariete" vino parar,

el sitio mas oportuno

para poderse salvar.

 

La playa de Ardeleiro

era una iluminación, centenares de linternas enfocan la embarcación.

 

A los pocos momentos

cinco hombres vemos venir agarrados a una balsa,

a vivir o a morir.

 

Y la gente desde tierra para darles una mano arriesgan su propia vida.¡Esto es ser Humanitario!

 

Se desprenden de su ropa

y otros de su calzado;

con amor y con cariño

visten a los soldados.

 

Así, salen varios hombres

en balsas y salvavidas,

hasta que pronto del barco

a tierra mandan la sirga.

 

Al tener la sirga en tierra

por ella dieron la estacha, hacen firme las dos partes cuando ellos lo ordenaban.

 

Pronto vemos a un soldado que se dispone a pasar;

en el medio recorrido

el pobre cae a la mar.

 

Sale el segundo soldado

que y también vuelve a caer, hasta que a bordo dicen

que así no puede ser.

 

Abordo, con las linternas, discurren un gran invento:

una especie de canasta

y esto fue su salvamento.

 

La Virgen de los Remedios como estaba tan cercana,

y como es tan milagrosa toda la gente clamaba.

 

Hombres, mujeres y niños

le piden de corazón:

-¡oh Virgen de los Remedios,

dale a todos salvación!

 

Escucha nuestras plegarias

y mira bajo tu capilla

a ciento sesenta hombres

que van a perder la vida.

 

Tu, que eres tan milagrosa, también los puedes salvar,

 y un día estos militares

te vendrán a visitar.

 

Salen muy perfectamente, y a las seis de la mañana la gente se hallaba en tierra y el barco solo quedaba.

 

Como Dios es tan poderoso

y ha hecho tantos milagros, debemos considerar

que este fue uno de tantos.

 

Demos gracias a la Virgen

y al Señor, de gran poder,

que en estos casos tristes

es Él quien nos puede valer.

 

Y no olvidemos jamás, tengamos siempre presente, que este fue un milagro que ocurrió con el "ARIETE".